Con Wildlife Photographer of the Year, las mil caras de la naturaleza

Monitorear la evolución de la naturaleza en nuestro planeta, sus tendencias debidas a la actividad humana, es fundamental para corregir los errores que afectan al mismo futuro de la humanidad. Hito que la exposición internacional Wildlife Photographer of the Year, creada por el Natural History Museum londinense, no deja de proponer, también en el Museo milanés de la Permanente, a todos sus numerosos visitantes hasta el día 8 de febrero 2026. Como siempre la edición milanesa está organizada en colaboración con la Asociación italiana Radicediunopercento

La muestra, auténtico cajón de sorpresas, engloba documentación fotográfica y audiovisual sobre la biodiversidad de hábitats, la lucha entre especies por la supervivencia y el estado de conservación del medio ambiente.    

El ganador del primer premio general de esta edición es el sudafricano Wim van den Heever , maestro de la fotografía ambiental. Con su obra Ghost town visitor nos enseña la imagen de una rarísima y solitaria hiena marrón fotografiada en un inquietante escenario nocturno de pueblo minero abandonado, en Namibia. Pese a la marcha de los humanos, la vida no acaba y la naturaleza vuelve a ocupar con sus propios recursos los espacios de un medio relicto.

En  otra línea, un joven italiano de 17  años , Andrea Dominizi, obtuvo el primer puesto en la sección juvenil(The Young Wildlife Photographer, 15-17 años), con su entrañable imagen After the destruction, retratando la singular escena que tiene como protagonista un raro coleóptero, el Morimus Asper, perteneciente a la considerada fauna de la madera ; desde un tronco de árbol muerto, el insecto parece estar observando una máquina móvil taladora de árboles, parada en un claro forestal de las montañas Lepini, cuyos bosques constituyen unos rincones bien conservados de las antiguas Selvas Pontinas mediterráneas.  Como afirma el joven italiano en una entrevista audiovisual de la exposición, su trabajo refleja el amor hacia la fuerza poderosa de la naturaleza amenazada, que sigue impulsando el entrelace entre muerte y vida. 

Entre las cien fotos finalistas destaca por su actualidad el Portfolio Award de Alexey Kharitonov, autor ruso-israelí: se trata de seis imágenes tomadas por un dron desde la máxima altitud posible y muestran vistas extraordinarias del paisaje siberiano, donde más evidentes parecen los efectos del cambio climático. 

Tampoco faltan en la exposición referencias   a la fauna ajena o autóctona en el mismo País, en este caso Alemania, tales como aparecen en el Portfolio Award del autor alemán Luca Lorenz: un coypo de origen sudamericano emergendo de las aguas del Rin y al revés una foca natural del territorio acercándose a la isla alemana de Helgoland, en el Mar del Norte.

Con su largo y responsable recorrido Wildlife Photographer of the Year nos lleva por todos los continentes, descubriendo un mundo a menudo oculto, brutal y maravilloso a la vez, recordándonos que los humanos no somos sino una especie más, rodeada por nuestros medios, que tendremos que proteger con todos los posibles recursos para evitar más desventuras de nuestros ecosistemas.Finalmente, el éxito excepcional de la edición milanesa atestigua confirma el creciente compromiso del Natural History Museum y, por supuesto, de la Asociación Radicediunopercento, cuyo interesante programa de actividades (www.radicediunopercento.it) continuará durante todo el corriente año.

Nando Pozzoni